Ya me he referido, desde este espacio, a la puja, lamentable por cierto, de una facción que se va y otra que acaba de asumir.
Me refiero a la Comisión de Tradición de la Sociedad Rural Argentina, que ha asumido hace ya varios meses, pero que sentó sus reales con una muestra de aperos y ponchos en el Salón Fano de la SRA, y en la primera clasificatoria para el Concurso Nacional de Aperos Palermo 2011, que se realizó en la Fiesta Provincial del Caballo de Bragado. Impecable como siempre.
Hay nuevos aires, como titulé esta columna hace un tiempo, y esos nuevos aires se traducen en que, por ejemplo, cambió el reglamento, pues ya no hay que llenar planillas engorrosas y confusas donde un caballo le ganaba a las pilchas (no olvidar que es un concurso de aperos); cambiaron los jurados y volvió el DR. Carlos Lunardi a tener la responsabilidad de decidir quienes son los mejores. Ya no tendremos que compartir la pista con aquel jurado cuestionado al que le gritaron desde la tribuna: “¡mañana andá a buscar el cheque!” en una final, por supuestas connivencias, que, por supuesto no podemos ni quisiéramos probar, en favor del tradicionalismo.
Y comenzaba esta columna, hablando de pujas, y tan cierto es, que habiéndose conocido la muestra de aperos y ponchos realizada en Rural, rápidamente se organizó una en la Manzana de las Luces ¿para qué?, ¿qué favor le hacemos así a la tradición gaucha?
Pido a mis amigos del tradicionalismo, que reflexionen y piensen que los más importante para nosotros, debe ser mantener y difundir la figura del gaucho; sus valores, usos y costumbres. Lo demás es tierra que nos tapa los ojos.
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