Ante todo, mil perdones por estos días de inactividad. Una mudanza se interpuso en nuestra comunicación, ese es el motivo por el cual la página de El Tradicional ha estado inactiva.
Pero la inactividad práctica no tiene nada que ver con la actividad intelectual. Hemos seguido pensando, mascullando y discurriendo.
Y para referirme a lo sucedido en los últimos días, diré que las consecuencias del esperado fallo de la Corte Internacional de La Haya, son las esperadas, aunque algunos digan que ha sido un triunfo argentino. Los diplomáticos ofenden mi inteligencia explicando su ineficiencia histórica, y hasta algunos “asambleístas”, dicen que nos dieron la razón, que tan mal no estuvo; pero… “a cobrar”.
Con respecto al escrache de la izquierda vernácula, en la asunción de las autoridades de la Universidad de Buenos Aires, con una joven parada sobre el escritorio donde estaban sentadas las autoridades, no solo es una falta total de respeto por ellas y por la institución, coa que es más grave, sino que demuestra también, la intolerancia de la izquierda, que como “los extremos se tocan”, se parece a la intolerancia de la derecha. Para el que no encuentre suficiente argumento en esta reflexión, remítase al lamentable espectáculo, que una capital cultural como Buenos Aires, dio en la Feria del Libro, con el escándalo que (otra vez la izquierda) protagonizó en la presentación del libro de la Dra. Molina, y luego los sillazos y trompadas en la presentación del libro sobre el INDEC. Y eso que hablamos de libros.
¿Este es el país democrático con el que soñábamos en el 76?, ¿esto es lo que los “setentistas” quieren para todos? ¿o para ellos?
Y habalndo de “setentistas”; yo en aquellos años deploré (y deploro) la dictadura iniciada por Videla y sus secuaces; poblé los actos de Alfonsín al grito de “se va a acabar…”; manifesté en la Plaza de Mayo, y viví la angustia de habitar un país con un ejército de ocupación interna, que nos tenía a todos sospechados. Pero mi idea de democracia no incluía escraches, aprietes, llamaditos a periodistas, afiches amenazantes… y cuantas cosas pueda agregar a esta lista.
¿Qué creen que están haciendo?
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