Estábamos inactivos los tradicionalistas, tal es así que la mayor fiesta que se hizo en los últimos días, por lo menos la única a la que me han invitado, fue la del cumpleaños número 60 de Norberto Llamas, quien hizo una festichola para trescientas personas, con desfile de paisanos y carruajes por la costanera de Quilmes y final de comida y bebida a discreción en el “Fortín” de aquella localidad.
Pero comienza a “moverse el campo”, como decían en antiguo, y ya están llegando correos a la redacción de El Tradicional, para anunciar fiestas o consultar fechas para que me presente a dar alguna conferencia, cosa que es por demás agradable para mí.
El calor agobia y la realidad también.
La inseguridad agobia, como viene agobiando desde hace rato, y las operaciones políticas se hacen hasta con operaciones reales. Niego la capacidad del Hospital Público para deteriorarte. Si parece el chiste del gangoso, que parece jorobar hasta cuando se está ahogando.
El ex presidente del club de la Ribera, se manda sus macanitas, pero no se le puede pegar por todo. La Policía Metropolitana suma, y el que lo niegue es un necio o un operador político, y ya estoy harto de operaciones políticas y de que se vayan a inaugurar supermercados para mostrarse en actividad ante la opinión publica, aún cuando todo se paralizó cuatro días.
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