A veces se hace difícil no entrar en terreno espinoso, se torna doloroso, porque en esta época, de malla y ojotas, solemos clavarnos espinas puntiagudas o pisar puchos desagradables.
Y para desagradables, tenemos algunas manifestaciones descalificadoras de un ministro que cree que los ciudadanos de este país que no piensan como el, son un bien semoviente pasible de soportar su más desagradables calificativos.
Por otra parte, con calor o sin calor, no es agradable darse cuenta que a uno lo quieren tratar de tonto.
El ministro de Economía, acaba de decir que espera que la oposición, cuya mayoría está compuesta por los que habían “comprado” y ya no son de su propiedad por falta de presupuesto, no judicialice todo lo que el gobierno quiere hacer, y que recuerde que su ámbito es el Congreso.
No me gusta que ofendan mi inteligencia: se judicializó el tema del Banco Central, justamente porque se esquivó la discusión parlamentaria firmando un decreto de necesidad y urgencia.
Hace calor… no me hagan sentir peor.
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