Un domingo de principios de diciembre de hace muchos años, mi viejo subió hasta mi estudio, que estaba junto a mi cuarto, eran las nueve de la mañana, yo estaba estudiando.
Se ve que se impresionó mucho, por el día y la hora. Tanto se había impresionado que al escuchar algún ruido provocado por mi, se decidió a subir.
Yo escuchaba música a bajo volumen, y por algún motivo hablamos de ello. En medio de la conversación le comenté que el sonido no era del todo bueno, porque ese equipo, a ese volumen, no tenía el sonido ideal.
Mi viejo, después del almuerzo me preguntó por el costo de un buen equipo de audio, y al día siguiente me compró el mejor.
Como yo, se enojaba, se ponía serio, muy serio, y luego cedía. No se si está bien, pero supongo que eso es amor de padre, por lo menos a nuestro modo.
Hoy 3 de diciembre es el Día del Médico. Donde estés papá: ¡Feliz Día!
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