He esperado algún tiempo para ocuparme de esta editorial de nuestra página web, no solo por la demora en los cambios, como anunciamos en el portal, debidos a un gran cantidad de trabajo que nos aparta, a veces, de algunas huellas.
“El Federal” y mi nota de tapa, además de las semanales; la radio, es decir, los programas de sábado y domingo de “El Tradicional” y el programa del sábado “Cerebros en fuga”, que dura cuatro horas; el cierre de “El Tradicional” revista, reuniones, una conferencia y una nota especial para el próximo número de la revista “Angus”, se confabularon para atrasarnos un poco.
Pero acaso, la página web haya sufrido más que los otros medios que me ocupan, porque de la Fiesta Provincial del Caballo; de esos cuatro días magníficos de octubre, más el lunes feriado en que pasamos por Chivilcoy, me devolvieron a Buenos Aires con la cabeza cambiada, por decirlo de alguna manera. Y no fue el tomar aire, el alejarse de la ciudad y de las obligaciones inmediatas, lo que me hizo “click”, no, fue algo extraño que me ayudó a darme cuenta, en el viaje de vuelta, que no quería más información nociva en mi vida, porque así como ya soporté dos enfermedades graves, esa información de muertes, robos, secuestros y nadie haciendo nada desde el poder, me comerían el resto de mi existencia, y no lo quiero para mi, ni para mi mujer y mis hijos.
Después hablamos…
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