Discúlpeme lector de El Tradicional. Perdón por no dedicarme, a veces, desde esta columna a la tradición gaucha o a la cultura nacional, es que no puedo evitar la bronca y la impotencia. Tampoco me gusta que ofendan mi inteligencia.
Acabo de escuchar las condenas del juicio por las muertes de Cromañón, en 2004.
Podrá discutirse si Chabán debía recibir seis años más o no, pero lo indiscutible, por lo menos para mi es que si el “manager” del grupo Callejeros Diego Argañaraz, fue condenado a 18 años de prisión, por ser responsable de “arreglar” con Chabán, con la policía y con quien a usted se le pueda ocurrir, me pregunto: ¿puede alguien creer que el “manager” de Callejeros decidía dar coimas a diestra y siniestra de su bolsillo sin que se enteraran porqué y cuánto, los integrantes del grupo?
¿Alguien pude creer que ellos eran ajenos a los arreglos de su representante?
Yo no creo que sean asesinos, pero le pasó a ellos, y en una sociedad justa, como la que yo quiero, el causante del daño debe ser castigado por lo ocurrido.
La justicia también parece inmersa en la "sensación de inseguridad".
rauloscarfinucci@eltradicional.com.ar
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