Mientras escucho los relatos de los periodistas desde Tegucigalpa, Honduras, durante los enfrentamientos del ejército contra el pueblo, que pide la restitución de Manuel Zelaya, recuerdo que nuestra presidenta está en El Salvador, porque se dispuso a integrar una comisión para trascender internacionalmente, cuando todos esperamos que esté aquí, enfrentando la derrota del 28, tomando medidas sobre su gabinete y trabajando para mejorar las condiciones en que estamos a partir del dengue, la gripe (que ya nadie quiere llamar porcina).
Néstor grita menos, ya no tiene poder ni puede pelearse más con nadie, porque pocos le temen ya.
Por otra parte, recuerdo uno de los mensajes que recibiéramos el pasado sábado en “Cerebros en fuga”, el programa que hacemos por Radio Belgrano de 9 a 13 horas. Un joven dejó grabada su voz diciendo que todo esto de la pandemia es una gilada que nos quieren hacer creer.
Mientras existan cerebros de tan bajo nivel de inteligencia, el peligro aumenta.
Juan Carr, trabajador incansable, militante de la vida, dijo hoy por la mañana, cuando había menos muertos que en esta tarde-noche, que en las próximas semana habrá un infectado cada veinte personas (aunque ellas no lo sepan), y que habrán sido internadas más de trescientas mil.
Pensar en esto me hace pedir a las autoridades que suspendan todo lo que sea necesario; cines, teatros, viajes, vuelos… todo, la vida es más importante, aunque la política quiera superar su trascendencia.
Quisiera compartir este artículo que apareció hoy 6 de Julio en La Nación: http://www.lanacion.com.ar/1147586
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