Lamentablemente yo tenía Razón. El presidente mejicano Felipe Calderón, además de ofenderse porque Néstor no le deja mandar aviones, “le dio letra”, como se dice vulgarmente, a los genios de la justicia argentina, al despenalizar el uso de drogas para consumo personal, por medio de la ya aprobada “ley de narcomenudeo”.
¡Yo le avisé! En mi nota pasada, escrita el 1 de mayo. Hoy es 6, ¡ni una semanita! y la Cámara Federal sobreseyó a un joven que tenía quince pastillas de éxtasis “para consumo personal”, cuando según los mismos consumidores, tres por día es mucho. Evidentemente el joven es previsor.
Su abogado, el sr (porque no sabemos si es doctor, ya que no todos lo son, y no me gusta generalizar) se llama Horacio Sampieri, y dijo: “Mi defendido consumía éxtasis y marihuana, pero nunca los comercializó”. Comprar, para mí que soy tonto, es fomentar el comercio, lo que hace crecer el narcotráfico.
¡Yo sabía que mis compatriotas no me iban a defraudar… menos de una semana!
Al margen de que parezca una humorada, escribo esto porque el tema no me hace gracia. Y quiero dejar constancia de mi pensamiento al respecto: un drogadicto es un enfermo, pero la primera vez, fue su decisión. Dicho esto, quiero también expresar que esta desgracia la puede padecer cualquier padre, y que como dicen el barrio “no hay que escupir para arriba”, pero no puedo más que coincidir con esa frase que dice que “un hijo se diseña, se moldea”, el problema es la ausencia de padres, y ante esa ausencia, el problema es la ausencia del estado.
Otra cosa hay que recordar, la Ley que prohíbe la tenencia para uso personal, aún está en vigencia, pero entre algún ministro y la Cámara, la despenalizan en el ánimo de la policía, que no actuará para no trabajar al garete.
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