Hace ya unos diez años, “Fito” Binaghi, uno de los fundadores de la Peregrinación a Caballo a Luján, que éste año concretó su edición número 63, y que se realiza siempre el último domingo de Septiembre, me dijo, en la pulpería del Círculo Criollo “El Rodeo”: “ésta no es una peregrinación tradicionalista, es de todo el que quiera ir a caballo”. No dudo que su intención era la mejor, pero la realidad de la Peregrinación es otra; fue asumida por el tradicionalismo.
El pasado sábado 29 fui al camping donde se había instalado mi hijo Martín junto a Carlos Expósito (uno de los jóvenes que montaban para Juan Carlos Duchini), y algunos amigos más, quienes recorrieron unos sesenta kilómetros el día viernes.
Allí en el camping, con los caballos seguros y la infraestructura que se les brindaba, había cierta tranquilidad, y pudimos disfrutar de un asado ya entrada la noche.
Al llegar a Luján tuve una visión horrorosa de autos, camionetas, toldos, carpas, caballos y gente amontonada en las peores condiciones, en el sector que va desde Avenida Gaona, hasta la rotonda de entrada de la Avenida de la Virgen. Patético.
Jóvenes en cuero montados en caballos, generalmente sin bañar, andando en pelo y, lamentablemente, bebiendo cerveza o vino.
Cada “ranchada”, como les gusta llamar a ese cúmulo de campamentos sin higiene ni privacidad, tenía, a todo volumen, la “cumbia villera”, símbolo de decadencia de ésta época. ¿Qué tiene esto que ver con la tradición?
“Esta no es una peregrinación tradicionalista, es de todo el que quiera ir a caballo”, resuena en mis oídos la frase de “Fito”.
Por la noche, como la policía, en acertada decisión, no dejaba acampar sobre la Avenida de la Virgen, que va derecho al santuario, los campamentos “cumbieros” se instalaron sobre la Ruta 7, dejando apenas un pasillo para pasar con el auto.
Más música, más caballos, y una sensación de promiscuidad.
Estoy seguro que esto no es lo que quería “Fito” Binaghi cuando hace sesenta y tres años hablando con Monseñor Anunciado Serafini, decidieron organizar lo que sería una marcha de la fe, que vuelvo a repetir, asumió el tradicionalismo.
No se cuántos van por la fe, si se que cada vez hay menos tradicionalistas en el desfile que se realiza el día domingo, muchos amigos y conocidos han dejado de asistir. Pero Luján tira, y la Virgen gaucha, mucho más.
A la redacción de El Tradicional, nos han llegado correos electrónicos de vecinos de la histórica ciudad, para solicitarnos que publiquemos sus notas de pedido para que no se realice más ésta marcha a caballo que le quita, por un fin de semana, la fisonomía habitual. |