Terminada la última edición de “Nuestros Caballos” en el predio palermitano de la Sociedad Rural Argentina, exposición que reemplaza a la otrora tradicional Exposición de “Otoño” de la Asociación de Criadores de Caballos Criollos (ACCC), hay dos aspectos que quisiera resaltar.
Hace un año, en mi columna semanal de la revista “El Federal”, expresé mi desacuerdo con los que propiciaron esta fiesta integral del caballo, dejando de lado lo que para los criollistas y tradicionalistas se conoció siempre como “Otoño”. El Presidente de la ACCC, sr. Carlos Dawdall escribió una crítica respuesta a mi columna en el boletín de dicha Asociación. No creía importante lo que escribí, pero tuvo necesidad de contestarlo.
“Otoño” era una fiesta únicamente para caballos Criollos, en la que un box hacía las veces de stand, y éstos se mezclaban con los que contenían caballos.
El aroma, el clima, la cercanía de los caballos, todo hacía de “Otoño”, una fiesta entrañable. ¡Ah, además… la entrada era gratuita!. ¿Quién no quiere tener una exposición en “La Rural” y poder brindar esa facilidad para una enorme concurrencia?
Lo cierto es que la concurrencia nunca fue enorme, porque nunca se le dio la difusión suficiente y porque pareció siempre una fiesta para halagos mutuos entre criadores, pero no muy cerca de la gente, ni siquiera de los que contrataban un “stand”. Lo bueno era que en esa época los precios siempre fueron razonables. En “Nuestros Caballos”, los precios son altísimos.
La cosa es que “Otoño” quedó de lado y “Nuestros Caballos” prometía ser algo así como la feria de Jerez de la Frontera, bajo el argumento de que “sólo con caballos Criollos no se puede sostener una fiesta”.
Ante los números habremos de rendirnos: Ingresaron 344 caballos de la raza Criollo, y entre todas las demás razas 312 ejemplares.
Algunas razas presentaron un solo ejemplar, siendo la más numerosa la de Cuarto de Milla con 92 caballos.
Si sólo con caballos criollos no puede hacerse la muestra, es evidente que sin caballos criollos tampoco. Deduzco entonces, que con la debida organización y alguna inversión de las que se consiguieron para esta nueva etapa, “Otoño” tenía un buen futuro, pero se dio todo por perdido.
Además, nunca dije que no era bueno tener una fiesta integral del caballo, solo expresé mi deseo de que una exposición con 42 años de tradición, debía continuar.
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