HERNÁNDEZ ANTE "MARTÍN FIERRO"

10 Noviembre 2017

En el Día de la Tradición Gaucha, trataremos aquí la mirada que el autor tenía de su personaje.

Poema que en sus primeras y rústicas ediciones saliera con infinidad de errores, no percibidos en un principio, y que Hernández fue poco a poco corrigiendo personalmente hasta la undécima edición.
Para saber que opinaba Hernández de su obra, nada mejor que remitirnos a la carta que como prólogo de la primera edición, escribiera a su dilecto amigo Zoilo Miguens, fechada en Buenos Aires en diciembre de 1872, en la que expresa: “Querido amigo: Al fin me he decidido a que mi pobre Martín Fierro, que me ha ayudado algunos momentos a alejar el fastidio de la vida del hotel, salga a conocer el mundo, y allá va acogido al amparo de su nombre.” Dice más adelante: “Es un pobre gaucho, con todas las imperfecciones de forma que el arte tiene todavía en ellos…”. Es evidente su mirada crítica sobre el personaje del que también afirma que no le resulta fácil una sucesión lógica de ideas.
Luego prosigue: “Me he esforzado, sin presumir haberlo conseguido, en presentar un tipo que personificara el carácter de nuestros gauchos, concentrando el modo de ser, de sentir, de pensar y de expresarse que le es peculiar; dotándolo con todos los juegos de su imaginación llena de imágenes y de colorido, con todos los arranques de su altivez, inmoderados hasta el crimen, y con todos los impulsos y los arrebatos, hijos de una naturaleza que la educación no ha pulido y suavizado.” En este párrafo describe Hernández a su personaje, y en general al gaucho, y hallamos aquí también, una especie de justificación que lo llevó a él a defenderlo ante las injusticias y el olvido a los que era sometido, casi como si Martín Fierro fuese su otro yo.
Pero el poeta, siempre punzante, no puede al final de su carta dejar de referirse a Estanislao del Campo, más precisamente a su Fausto, cuando compara: “…Martín Fierro no va de la ciudad a referir a sus compañeros lo que ha visto y admirado en un 25 de Mayo u otra función semejante, referencias algunas de las cuales, como el Fausto y varias otras, son de mucho mérito ciertamente, si no que cuenta sus trabajos, sus desgracias, los azares de su vida de gaucho (la denuncia), y Ud. no desconoce que el asunto es más difícil de lo que muchos se imaginarán”.
En “La Argentina por dentro” de Sánchez Sorondo, quien manifiesta que Fierro es actor de una epopeya y que mecido por la leyenda que lo idealiza, se identifica como el mito mayor de los argentinos. El mismo Puigbó concluye: “Ese mito sigue influyendo –como es nuestro caso- en quienes en la mente y la imaginación procuran definir los contornos de nuestra identidad nacional, con miras a descubrir nuestro destino, en un mundo en constante y vertiginoso cambio.”

Del libro "Todos somos gauchos" de Raúl Oscar Finucci.